Hablaremos largo y tendido en este blog sobre los distintos tipos de zapatos y lo importante que es el calzado a la hora de vestir. Yo diría, que lo más importante.
Eso si, eso que se comenta de que los zapatos es lo primero que miran las mujeres de un hombre... Me parece un poco camelo. Tampoco le van a cambiar a uno la cara...
A mi me encantan, y tengo una extensa colección que iré presentando poco a poco. Eso si, nadie toca mis zapatos salvo yo... Lo que quiere decir que me los limpio yo mismo.
Puede parecer algo tedioso, pero es fundamental concienciarse. Uno, si disfruta esta afición, acaba acostumbrándose al proceso. Si se siguen los pasos aquí descritos, los resultados son espectaculares. Me han traido botas y zapatos en un estado lamentable, y tras tratarlos han ganado uso para muchos años más. Al final los zapatos, si se cuidan, duran toda la vida.
Por ello, el primero consejo, fundamental, es jamás ponerse 2 días seguidos el mismo par de zapatos. Hay que dejarlos descansar, y si es en las hormas, pues mejor que mejor. Otro día hablaremos de ellas... Porque no todas son iguales.
Pero vamos al proceso. Más tarde lo completaré con fotos reales. Es importante anotar que el proceso es para zapatos de piel, nunca cordován. Ya le dedicaremos otro día a ese tipo de piel.
Si el zapato está mojado, antes de empezar hay que dejarlo secar de forma natural con papel de periódico en su interior. Jamás secarlos con radiador ni empezar hasta que estén completamente secos. Esto destrozaría al zapato para siempre.
En primer lugar hay que buscar algún trapo de los de quitar el polvo en casa, tipo bolsa de zapatos, para limpiar el zapato en una primera pasada. Básicamente se le quita el polvo que tendrán tras el último uso. El objetivo es dejar a la piel preparada para los siguientes tratamientos.
Este paso no es obligatorio, pero si recomendable: Para ello se usa un trapo algo distinto. Debemos buscar uno poco absorbente, como por ejemplo una camisa vieja. Se humedece ligeramente (nada de empaparlo, sólo mojarse un poco el dedo, y con este el paño) y lo mejor es aplicar algún acondicionador de piel que también sirve de limpiador. Los tienen en los supermercados, pero mi favorito es algo más caro. Lo fabrica Allen-Edmonds, y se puede encontrar, por ejemplo en la zapatería Tubet de Madrid.
Se le da una capa fina, y se deja reposar. Lo mejor es siempre limpiar varios pares de zapatos a la vez para dejar que la piel chupe el tratamiento mientras se lo aplicamos al siguiente. Esto alargará considerablemente la vida del zapato, pero la capa debe ser muy fina.
Cepillamos un poco, y tendremos un zapato limpio, pero sin demasiada vida. Esto se arregla con crema o con cera. Lo mejor es alternar, ya que las dos tienen sus ventajas e inconvenientes: La cera elimina defectos, aunque si se usa exclusivamente puede cuartear algo el zapato al no dejarlo respirar. La crema corrige menos los defectos, pero deja el zapato con más vida.
Como alternativa, existe también otro producto de Allen Edmonds que es una mezcla de los dos, y que también recomiendo.
La crema o cera se puede poner con un cepillo pequeño, y siempre poca cantidad. Es muy frecuente inundarlo de crema, lo que acaba convirtiéndolo en un desastre.
La clave final es el cepillado, que debe ser concienciudo de verdad. Cuanto más se cepille, mejor quedarán. La calidad de la limpieza será directamente proporcionalmente al tiempo que le dediquemos a esta pesada labor...
Con esto, los zapatos quedarán francamente bien.